LLEGANDO AL DESIERTO - Comodoro Rivadavia, Puerto Tilly
Hola a todos, después de un tiempo de trabajo buscando material en la Hemeroteca Municipal de Comodoro Rivadavia, la web y otras fuentes, comienzo hoy con una serie de publicaciones que en muchos casos no están disponibles digitalmente o lo están parcialmente, y como es mi intención desde que cree este blog y basado en una tendencia mundial de acceso gratuito a este tipo de temáticas históricas que son propiedad del conjunto de la sociedad, es que les acerco este material tratando de completarlo en parte cuando me fue posible.
LLEGANDO AL DESIERTO
Mi viejo, Oscar Vaquero, siempre recuerda como algo especial el día de su llegada a estas tierras: ¨Yo llegué el 23 de diciembre de 1956 a bordo del Buque Lapataia (de carga y pasajeros), dormíamos durante el viaje sobre fardos de pasto, me acuerdo.¨
Mi Mamá llego a fines de los 50 por tierra acompañando a mi abuelo, en un camión en el que traían chatarra posiblemente desde Río Colorado, Alberto Angli, así se llamaba mi abuelo materno, iba de una ciudad a otra llevando diferente carga en interminables viajes por nuestra Patagonia.
Como el caso de ellos, son infinitos los relatos con espíritu de aventura de quienes llegaban al centro del Golfo San Jorge, algo que seguramente se va a ver reflejado en los relatos y noticias que iré publicando en las primeras entregas a partir de hoy y que reafirman el espíritu pionero y el valor de quienes vinieron a poblar estos vacíos páramos (como les decía Charles Darwin)
IMPRESIONES SOBRE COMODORO RIVADAVIA y SARMIENTO 1902
RAÚL BASILIO DÍAZ -Foto- (Primer inspector
de escuelas nombrado para los territorios nacionales)
A continuación transcripción textual del articulo original publicado el 1
de noviembre de 1935 en la revista Argentina Austral Nº77 (pág.: 13 y 14) que
luego fuera parcialmente reproducida en el diario El Rivadavia del 23 de
noviembre de 1942 y en el suplemento del Cincuentenario de Comodoro de 1951 del
mismo periódico.
El vapor ¨Comodoro Rivadavia¨ se acerca al centro del golfo. Echa las anclas. A estribor una línea objetiva, la costa; a babor y a proa, el mar sin límites, con agitación de fondo. La costa cada vez más clara, muestra sus mayores curiosidades: el cerro ¨Salamanca¨ que domina las otras alturas[1], la punta Nodales[2] que se mete altivamente en el mar; la punta ¨Marquez[3]¨, el cerro ¨Borja¨[4], y a sus pies, blanqueando a orillas del mar, once casas de madera y zinc. ¡Comodoro Rivadavia! El espíritu aburrido de la monotonía del mar y de la costa, se alegra en presencia de aquellas únicas sierras[5].
[1] Sin dudas el más alto de la costa con sus 576 msnm.
[2]Se refiere a Punta Novales, ubicada en la parte norte de la Caleta Córdova.
[3]Punta Marques,en la parte sur de la Rada Tilly
[4]Se refiere seguramente al cerro Chenque ya que Punta Borja es el lugar donde está el puerto.
[5] Mesetas.
- Señores - nos dice el comisario, - hoy no pueden desembarcar. Este puerto es muy
malo. Desembarcarán mañana si calma el viento.
Y así fue; recién al día siguiente, después de mojarnos un poco,
desembarcamos.
- ¿Me permite? - dice un amable
joven. - ¿Es cierto que viene el coronel Ricchiardi, y la comisión Bóer, de
paso para Sarmiento?
- Aquél es el coronel Ricchiardi, y aquél otro el señor Baumam.
(Señalándolos).
- ¿Es usted el inspector de escuelas que va para Collhuapí[6]?
Le contesto con una mirada:
-Disculpe señor, yo soy el corresponsal de ¨La Nación¨ y…
- ¡Está disculpado! ¿Dónde está el hotel?
Me condujo a lo alto de la barranca y me dijo sonriendo:
- Este es nuestro pueblo, aquel es el hotel. Poco trecho había andado
cargado con mis valijas, cuando se me cruzó en el camino el corresponsal de ¨La
Prensa¨ (Pietrobelli). ¡Esto es fantástico, dos representantes de los rotativos
más importantes del país, en un triste páramo de la Patagonia!
Como el otro parecía interesado en averiguar mi vida, y la de los demás pasajeros,
le dije que no sabía quién era yo, ni quiénes eran los otros, y entre al hotel
perseguido por las miradas de todos los del pueblo.
¡Comodoro Rivadavia! Tres almacenes, un hotel modestísimo, una herrería, la
subprefectura, el correo y telégrafo en una misma casa y varios galpones que
sirven de depósito. Habitantes, 30; matrimonios, 1; mujeres, 4; niños, 1. ¿De qué viven esos individuos solos en aquel
paraje sin agua potable y sin pasto para el ganado? Del comercio que alimenta
la navegación marítima, de las dos estancias vecinas denominadas ¨Los Menucos¨
y ¨Los Castillos¨ y de una vasta zona cordillerana donde se hallan las
nacientes colonias Escalante o Bóer, Sarmiento y San Martín, amén de algunas
estancias aisladas en formación.
Los dos ¨menucos¨ que distan tres
leguas, lo proveen de agua; cada litro cuesta tres centavos. Esto y la falta de
pasto obliga a huir con el ganado en busca del manantial o de otro ¨menuco[7]¨.
Son las dos de la tarde. Un carrito está frente al hotel, cargado de cosas
de viaje. Los caballos atados a la vara, tienen más ganas de dormir que de
piafar[8].Un
indio de pura sangre que proporcionóme el corresponsal de ¨La Prensa¨, medio
domesticado, ocupa el asiento del cochero. Subo, me despido de los curiosos y
parto, camino al Collhuapí. Lo primero en estos casos, es hacerse simpático al
cochero o peón, porque es el guía, cocinero, camarero, médico, defensor en el
peligro, casi todo.
[6]ColhuéHuapi en las cercanías de Sarmiento.
[7] Ojo de agua.
[8]Alzar el caballo, estando parado, las patas delanteras alternativamente dejándolas caer con fuerza y en el mismo punto en que estaban.
Le dirigí, pues, la palabra a
Marcelo (Tehuelche ya nombrado por en la historia de Pietrobelli[9]),
que así se llamaba el cochero:
- ¿Está lejos Collhuapí?
- Lejos, señor.
- Dicen que a 35 leguas.
- Así será, señor.
- ¿Cuántos caminos van a Collhuapi?
- Dos. El viejo de Pietrobelli y
el nuevo, abierto por los peones del telégrafo.
- ¿En qué punto vamos a pasar la noche?
- En los ¨Menucos¨.
- ¿Cuántas leguas dista este paraje?
- Siete u ocho. Quién sabe, señor.
Marcelo hablaba poco y sin ganas. Corté la conversación. El carrito rueda
en la playa, como por la Avenida de Mayo. Las olas vienen empujándose,
encrespadas y echando espuma como a darnos la broma de asustar a los caballos o
corrernos. La brisa salina y el magnífico espectáculo del mar, causan encanto e
invitan a vivir allí enfrentando el pensamiento. Sale el camino de la playa y
se prolonga por cerros y cañadones. Cuesta arriba y cuesta abajo va el carrito,
en partes al trote de los caballos, en otras al tranco; aquí se manean las
ruedas, allá se hace contrapeso para no volcar. Cerros y cañadones; arbustos
raquíticos entre los cuales sobresale el incienso; manto herbáceo amarillento;
buen pasto en parte de los vallecitos; avestruces[10],
guanacos, zorros, zorrinos, perdices[11] y
calandrias que nos observan o se asustan y disparan; todo eso pasa y se renueva
con abrumadora monotonía. El sol va a entrarse y el carrito se detiene a una
altura, al extremo de una cuesta. A la izquierda se ve un rancho en el plan de
una quebrada y, adelante, un cañadón como colgado de un cerro; la estancia los
¨ Menucos¨ y el paradero.
Ya de noche el carrito llega a la posada. Ni un ser viviente; solo
vestigios de otros caminantes. Marcelo desata y acomoda los caballos, les da
agua, ata o manea donde el pasto está mejor. Arde el fogón al pie de unas matas
o arbusto espinosos. Y, a su luz, Marcelo prepara la cena y tiende mi cama o
sea tres cueros de oveja en el duro suelo. El espíritu se abisma en las ideas
de inmensidad, soledad y silencio del desierto. Sobreviene una calma nerviosa
que brinda la naturaleza cósmica, siempre más buena que la pasión humana. Luego
todo lo extingue la ¨muerte del suelo¨.
[9] https://radatillyenelpasado.blogspot.com/2019/05/1898-francisco-pietrobelli-fue-el.html
[10]Se refiere a Choiques, los avestruces son de África.
[11] Martinetas.
Cuando Sarmiento estaba más poblado que Comodoro.
La colonia pastoril ¨Sarmiento¨, está situada a 35 leguas de Rada Tilly y a
70 de Camarones, en un gran valle regado por el ¨Senguer¨.
Treinta y siete casas de zinc y adobes sin comodidad ni belleza, a gran
distancia uno de la otra; dos pequeños almacenes, una comisaría, 18 familias,
de las cuales 11 son galenses; una escuela pública inaugurada el 8 de noviembre
último con 14 niños de asistencia; he aquí lo obrado desde el año 1898, en que
empezó a poblarse la colonia. Seis o siete vecinos tienen algunas vacas y
algunas ovejas. Los demás, en su mayoría, solteros, están haciendo casas,
esperando familias o ¨poblar¨.
Considerada socialmente, la Colonia Sarmiento, no tiene importancia en este
momento y puede decirse que la escuela se ha adelantado a su aparición legal,
como para contribuir con su fuerza atractiva a la población de aquella comarca;
y, por la misma razón, debe ser mantenida. La dirige el joven normal, don
Olivio P. Acosta. La inscripción es de 22 alumnos y la asistencia varía entre
12 y 14.
FUENTES EXTRAS:
En el siguiente enlace se puede ver la solicitud
presentada en marzo de 1901 por los vecinos de Sarmiento al Inspector de
escuelas Raúl B. Díaz, para la instalación de una escuela. Y el informe de Raúl
Basilio Díaz.
El mismo posee la firma de los vecinos entre los que se
encuentran: Como representante el Ing. Policarpo Coronel, además se destacan:
Francisco Pietrobelli; Isidoro Slapeliz; Andrés Minoli; Guillermo y John Davies;
Oliver y Daniel Griffitts; Juan Sierra; Carlos Caseli; Jonathan, John, Judur,
William y David Evans; Eduardo Jenkins; etc.
http://www.bnm.me.gov.ar/proyectos/medar/historia_investigacion/archivos/doc_1/img/documento.pdf
http://deila.dickinson.edu/patagonia/newsite/Library/CCR1951/Capitulo05.pdf
https://lascronologias.wordpress.com/2018/12/02/historia-telegrafo-itt-union-telefonica/
https://www.chubut.edu.ar/descargas/publicaciones/la_educacion_en_el_chubut_color.pdf
PIETROBELLI CORRESPONSAL DE LA PRENSA DE BS. AS.
Lo primero que se me vino a la mente cuando leí que Pietrobelli era corresponsal de La Prensa fue pensar en que bueno sería conseguir algún articulo firmado por él, y googleando encontré un listado de publicaciones realizado por Humberto Brumatti a quien recuerdo ya que una vez lo contacte a sugerencia de Elvira Córdoba, para solicitarle una publicación sobre lobos marinos, de 1902 que gentilmente me envió, pero a sus 80 años ya no trabaja para La Prensa y la hemeroteca del diario esta cerrada por la pandemia, pero igualmente como siempre apasionado tuvo la delicadeza de contestarme.
Igualmente su incansable trabajo sobre diferentes archivos antiguos se ve reflejado en parte, en el siguiente Link: https://www.drault.com/pdb/Colaboraciones/Colaboraciones-indice.html, muchos de los cuales pueden haber sido trabajo del corresponsal en la zona: Francisco Pietrobelli.
1901 - COMODORO RIVADAVIA ERA ¨PUERTO TILLY¨
Al comenzar la construcción de la línea telegráfica a Cabo Vírgenes, estaban determinados los puntos donde serían instaladas las oficinas y sus respectivos nombres, siempre asociados a los puntos geográficos donde ello ocurriría, y se había mandado fabricar los matasellos para cada una de ellas, asignándole el nombre de "Puerto Tilly" a la que correspondía levantar en la zona de la actual Comodoro Rivadavia.
Más info en: https://www.drault.com/pdb/Colaboraciones/Brumatti-02.html
Publicado el 23 de abril de 2021
Exelente publicación, te felicito. Hermosa pasión la historia del terruño donde hemos nacido.
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